El proyecto ANPILAC -Agencia de Noticias sobre Primera Infancia de América Latina y el Caribe- fue seleccionado para recibir financiamiento del Fondo DemocráTICa de CIVIC.HOUSE. En diálogo con CADE, su fundador y director, José Eduardo Machain, explica cómo nació la iniciativa, qué propone y por qué fortalecer el ecosistema de la primera infancia es una decisión ética, política y estratégica para reducir desigualdades.
La primera infancia sigue siendo una de las etapas más decisivas (y postergadas) en las políticas públicas de América Latina y el Caribe. En ese escenario, ANPILAC emerge como una propuesta innovadora: una agencia de noticias y repositorio de conocimiento especializada en primera infancia, pensada para profesionales, decisores políticos, organizaciones sociales y actores territoriales de toda la región.
El proyecto, fundado y dirigido por José Eduardo Machain, acaba de recibir un fuerte respaldo institucional. Fue seleccionado para obtener financiamiento del Fondo DemocráTICa de CIVIC.HOUSE, una iniciativa que impulsa el fortalecimiento de medios digitales con impacto democrático.
De una idea artesanal a un proyecto regional
Según cuenta Machain, la idea de ANPILAC comenzó a gestarse hace varios años, casi como un hobbie personal. “Tenía el dominio registrado y algunos contenidos, pero recién a mediados de 2024 empecé a tomar conciencia de que el contexto que se venía exigía darle otra escala”, explica.
Con una extensa trayectoria en la docencia universitaria y de posgrado, Machain detectó una carencia estructural: la falta de información confiable, sistematizada y regional sobre primera infancia, más allá de enfoques fragmentados, mercantilizados o centrados solo en algunos países.
“Cuando uno intenta trabajar la primera infancia desde una perspectiva académica y regional, encuentra mucho ruido y poca solidez. Para quienes trabajan en el territorio, esa búsqueda se vuelve aún más difícil”, señala.
Un repositorio para todo el ecosistema de la primera infancia
ANPILAC se propone ser un espacio de referencia regional para quienes intervienen en el cuidado, la educación y la garantía de derechos de niñas y niños de 0 a 8 años: docentes, directivos, cuidadores, trabajadores sociales, equipos técnicos, organizaciones comunitarias, investigadores y decisores políticos.
La plataforma reúne:
Noticias y análisis sobre primera infancia en América Latina y el Caribe
Experiencias territoriales y prácticas pedagógicas
Información sobre formación, capacitaciones y eventos del sector
Recursos y materiales para el trabajo cotidiano
Contenidos multimedia y cobertura de actividades regionales
Uno de los ejes centrales del proyecto es visibilizar experiencias que muchas veces quedan confinadas al ámbito local. “Hay prácticas muy potentes en distintos territorios que no se conocen porque no se registran o no circulan. ANPILAC busca romper ese aislamiento y favorecer el intercambio”, destaca Machain.
Primera infancia, desigualdad y responsabilidad adulta
Desde una mirada que él mismo define como epistémica, política y ética, Machain subraya que la centralidad de la primera infancia no responde a una idea abstracta de ‘futuro’, sino al reconocimiento de niñas y niños como sujetos de derecho en el presente.
“Está demostrado que el acceso temprano a espacios de cuidado, socialización y educación de calidad mejora las trayectorias educativas posteriores y ayuda a achicar brechas de desigualdad”, afirma. Sin embargo, advierte que en gran parte de la región (y también en Argentina) la oferta para las edades más tempranas es escasa y fuertemente privatizada, lo que reproduce inequidades.
En ese sentido, fortalecer la formación de los adultos que integran el ecosistema de la primera infancia es una condición clave. “Los pibes solo pueden acceder a mejores horizontes si los adultos que los rodean también los tienen. Si empobrecemos esos horizontes, la desigualdad se reproduce”, sostiene.
Tecnología, curaduría humana y validación institucional
Uno de los rasgos distintivos de ANPILAC es el uso estratégico de herramientas de inteligencia artificial para rastrear, organizar y sistematizar información regional, sin resignar el criterio editorial humano. “La tecnología nos permite acceder a un volumen enorme de información, pero la decisión final sobre qué publicar y cómo hacerlo sigue siendo humana”, aclara Machain.
El proyecto fue validado en distintos espacios de innovación y periodismo digital, como hackatones y encuentros colaborativos, donde se fueron sumando perfiles técnicos, periodísticos y de diseño. Esa experiencia fue clave para que ANPILAC lograra el reconocimiento del Fondo DemocráTICa.
“El financiamiento no solo aporta recursos: también valida la idea y confirma que hay una necesidad real de este tipo de proyectos en el contexto actual”, señala.
Un proyecto con vocación de incidencia
Lejos de pensarse como un medio comercial tradicional, ANPILAC apunta a consolidarse como una usina de conocimiento e inteligencia colectiva, con capacidad de incidencia en la agenda pública. Su objetivo es fortalecer prácticas, mejorar intervenciones y aportar insumos para el diseño de políticas públicas orientadas a la primera infancia.
“Mi vocación siempre fue tener incidencia política. En un contexto donde se desvaloriza la formación y el conocimiento, que se apoye un proyecto que apuesta a la educación de calidad y al fortalecimiento del campo de la primera infancia es una señal alentadora”, concluye Machain.
Desde CADE celebramos esta iniciativa y el reconocimiento obtenido, convencidos de que poner a la primera infancia en el centro del debate es una condición indispensable para construir sociedades más justas e igualitarias.
*La imagen de portada es ilustrativa.
