En un contexto de crisis y ajuste que impacta de lleno en los sistemas educativos, jóvenes activistas del sur global se reunieron en un encuentropara debatir los principales desafíos que enfrentan las juventudes en el acceso al derecho a la educación. Desde la Campaña Argentina por el Derecho a la Educación (CADE), Sol Maidana, integrante de Juventudes CADE, compartió un diagnóstico sobre el recorte presupuestario, la deserción escolar y la necesidad de políticas públicas que acompañen a las y los jóvenes.
Recientemente se desarrolló un Encuentro con jóvenes activistas de países del sur global, impulsado por la Campaña Mundial por la Educación (CME).
El espacio propuso reflexionar colectivamente en torno a preguntas clave: ¿Cuáles son los principales retos que enfrentan hoy las juventudes para acceder al derecho a la educación? ¿Cómo inciden las distintas crisis en ese derecho? ¿Qué acciones podemos impulsar desde las juventudes y qué debemos exigir a los Estados?
Desde la Campaña Argentina por el Derecho a la Educación (CADE) participó Sol Maidana, integrante de Juventudes CADE, quien compartió un diagnóstico construido colectivamente junto a otras áreas de la Campaña.
Emergencias educativas y ajuste presupuestario
Durante su intervención, Sol destacó la importancia de que los aportes llevados al encuentro surgieran de un trabajo conjunto entre juventudes y distintas áreas de CADE, con el objetivo de reflejar la diversidad de experiencias que atraviesan el campo educativo: educación en contextos de encierro, cooperadoras escolares, niveles obligatorios y educación superior.
Uno de los ejes centrales fue la emergencia presupuestaria que atraviesa la educación pública, en particular el impacto del ajuste sobre las universidades nacionales.
“Con la quita de presupuesto y de fondos a la universidad pública se generan situaciones que afectan directamente los procesos de aprendizaje. El año pasado hubo muchos paros y movilizaciones, y eso también repercute en que muchas veces no se lleguen a ver los contenidos necesarios, se atrasen o no se realicen prácticas profesionales”, explicó.
Estas situaciones, señaló, no solo afectan el recorrido académico de las y los estudiantes, sino que también profundizan desigualdades preexistentes.
Becas, alimentación escolar y deserción
Otro punto clave del testimonio estuvo vinculado a la educación secundaria y al recorte de políticas de acompañamiento, como las becas Progresar.
“Muchas becas se dieron de baja y eso representa un problema enorme, porque para muchos estudiantes es un incentivo y una ayuda concreta para comprar cuadernos, hojas o lo indispensable para poder seguir estudiando”, remarcó.
La situación se vuelve aún más crítica en el nivel primario, donde Sol advirtió sobre la reducción de desayunos, meriendas y almuerzos en escuelas públicas.
“Hay chicos y chicas que no desayunan ni almuerzan en sus casas por distintos motivos. La escuela les garantizaba ese plato de comida, y hoy, con la quita de fondos, muchos se quedan sin eso. Esto no solo vulnera derechos básicos, sino que también empuja a la deserción escolar. Es una emergencia clara”.
Juventudes, desempleo y falta de políticas públicas
El diagnóstico presentado también incluyó la problemática del desempleo juvenil, que atraviesa de manera directa las trayectorias educativas.
“La tasa de desempleo creció muchísimo y en la juventud es aún más grave. Incluso quienes tienen experiencia tienen dificultades para conseguir trabajo, y ni hablar de quienes no la tienen y necesitan trabajar para poder sostener sus estudios”, señaló.
En ese sentido, Sol planteó la necesidad de fortalecer políticas públicas específicas para juventudes, que contemplen capacitaciones, generación de empleo y menores requisitos de ingreso al mercado laboral.
“Hace falta un mayor acompañamiento del Estado: más capacitaciones, más oportunidades laborales y condiciones que entiendan la realidad de los y las jóvenes que necesitan trabajar para poder estudiar”.
Construir una mirada regional desde las juventudes
El encuentro permitió poner en común estas experiencias con jóvenes de distintos países de América Latina, y avanzar en la construcción de una mirada compartida desde la interdependencia global, reconociendo que las crisis educativas no son aisladas, sino parte de un escenario regional.
Desde CADE, la participación de Juventudes reafirma el compromiso de seguir fortaleciendo espacios de incidencia, articulación y producción colectiva, donde las voces jóvenes sean protagonistas en la defensa del derecho a la educación.
La imagen de portada es ilustrativa. Foto: La Nueva Mañana (LNM)
